"Las Horas", un título conciso y muy sugerente. Lo primero que debe captar nuestra atención en una película es inevitablemente, su título, todas las personas que trabajan en la industria del cine lo saben y utilizan múltiples recursos para dar con el título adecuado para la película y que además atraiga al público.
Lo que nos sugiere esta vez es la idea de tiempo, en general, no nos dice nada más, con lo cual podemos pensar que puede tratar sobre el paso del tiempo, la percepción del mismo, la vida cotidiana, referencias a diferentes épocas, atemporalidad, etc… El tema ya es atrayente, uno de los temas que más nos preocupa al ser humano es el tiempo y desde esa perspectiva tan amplia es lógico que tengamos curiosidad de saber qué nos plantea esta obra cinematográfica.
La película fue rodada en 2002 (a propósito del tiempo) y está basada en una novela de 1999, pocos años antes, pero fue bastante sonada e incluso galardonada con un premio Pulitzer de ficción, los premios literarios dan pie a los directores de cine a basar sus películas en este tipo de novelas. Fue Stephen Daldry el que vio el potencial de esta novela en el cine, un director de cine independiente, lo que nos indica que el tratamiento del tiempo no va a ser en absoluto el convencional. El reparto es conocido por el gran público y elegido sabiamente, actrices consagradas pertenecientes a distintas generaciones, otra de las ideas que transmite el título, ellas son Meryl Streep, Nicole Kidman y Julianne Moore. Nos podemos acercar más al contenido cuando investigamos el género de la película, pudiendo encuadrarla en drama, cine independiente, biografía y siendo más atrevidos, una metabiografía.
Una sinopsis breve, clara y concisa bien puede ser esta:
“Historia de 3 mujeres a la búsqueda de un sentido en sus vidas. Cada una de ellas vive en una época diferente, pero las tres están unidas por sus anhelos y sus miedos. Virginia Woolf, en un suburbio de Londres a principio de los años veinte, lucha contra su locura mientras empieza a escribir su primera gran novela, "Mrs. Dalloway". Laura Brown, una esposa y madre de Los Ángeles a finales de la Segunda Guerra Mundial, lee "Mrs. Dalloway" y la encuentra tan reveladora que empieza a considerar un cambio radical en su vida. Clarissa Vaughan, una versión contemporánea de "Mrs. Dalloway", vive en la actualidad en la ciudad de Nueva York, y está enamorada de su amigo Richard, un brillante poeta enfermo de SIDA.”
Esta síntesis de la obra ya nos da una pista más de lo que sucederá en la película y podemos empezar a crear nuestras propias conjeturas y predicciones. Aunque normalmente lo único acertado de estas conjeturas, es lo obvio. Sabemos que tratará a cerca de la vida de Virginia Woolf, de su obra, sus preocupaciones, sus relaciones… Y con el desconocimiento de la sinopsis, ni siquiera llegaríamos a deducir esto
Dicen que la primera imagen que ves en una película es decisiva, en nuestro caso vemos agua, lo que nos da la vida, curioso y enigmático. Nos conduce hasta el comienzo de la trama aportando una sensación de calma y serenidad única. A la vez nos sitúa en tiempo y lugar: Sussex 1941. A continuación, comienza de verdad la historia de una mujer desesperada que le escribe una carta a su marido contándole las razones que le conducen al suicidio y dándole las gracias. Un comienzo fuerte ya con la idea de la muerte y el suicidio en primer plano, sin preámbulos de por medio como expresión de que no hay horas posibles en la toma de esas decisiones.
Cuando este desgarrador testimonio acaba, el escenario cambia radicalmente llevándonos a un típico barrio de los Estados Unidos en los años cuarenta. Un hombre entra en su casa con flores amarillas y contempla a su mujer mientras duerme. El sueño inmediatamente vuelve a llevarnos al destino de la enigmática mujer del río, salvada por su marido y sometida a tratamiento médico, podemos observarla tumbada en su cama pensativa.
Volvemos a cambiar de escenario, otro diferente de los anteriores, Nueva York en 2001. Una mujer entra en su casa y se acuesta en la cama con otra mujer que tiene la misma calma aparente de las anteriores. Suena el despertador para las tres. Cada una comienza su rutina, la mujer de Nueva York se arregla el pelo en el espejo del baño, la mujer de los años 40 toma un libro revelador, “La señora Dalloway” de Virginia Woolf, la enigmática mujer del río. El despertador ya nos advierte de la relación entre estas tres mujeres, pero no sólo eso, a continuación, lo harán las flores. Virginia Woolf, le dice a Leonard, su marido, que ya tiene la primera frase para su obra, sube a su estudio y piensa en alto: “La señora Dalloway dijo que compraría las flores ella misma”. La mujer de los años 40, Laura, lee esa frase al comienzo de la novela. Y Clarissa, dice en voz activa exactamente la misma frase.
Aquí nos damos cuenta perfectamente de cuál es la relación primera de las tres mujeres. Virginia Woolf escribe una historia sobre la vida de una mujer que Laura Brown lee, sobre una mujer que puede existir en cualquier momento, incluso puede ser la vida de Clarissa en el año 2001. Otra maravillosa idea sobre el tiempo, hay cosas que ni el tiempo puede llegar a cambiar, hay aspectos de la vida que ni siquiera el poderoso paso de las horas puede perturbar y mucho menos, hacer desaparecer.
Este breve fragmento de filme nos muestra también como se desarrollará la trama en cuanto a estructura se refiere. Observamos ágiles flashbacks y flashfowards que concatenan estas tres historias con una simultaneidad atemporal brillante cuyo punto de partida es la obra que escribe Virginia Wolf. Este recurso nos refuerza la idea de la película, el hecho de jugar con el tiempo, hace que lo tengamos en mente constantemente y que además podemos ser dueños en gran medida de nuestro tiempo, manejarlo y organizarlo a nuestra conveniencia dentro de los límites marcados, evidentemente hablamos de una obra ficticia pero de carácter realista.
Hemos llegado al punto del análisis en el que es recomendable separar cada personaje y su historia de la totalidad de la película, es decir, fragmentarla. Lo lógico es comenzar siguiendo la línea del tiempo, es decir, ordenar las historias por su situación en el tiempo. Comenzamos con Virginia Woolf, continuamos con Laura Brown y finalizamos con Clarissa Vaughan.
Sobre Virginia Woolf hay muchos referentes bibliográficos, y es la figura que nos lleva a clasificar esta película dentro del género Biografía y Metabiografía. Vamos a limitarnos a los aspectos que nos muestra el cine. La película nos muestra a Virginia Woolf como una mujer independiente y sensible, como la mayoría de los artistas, a pesar de llevar una vida amorosa más o menos plena, necesitan espacio para sí mismos. También vemos que afronta las circunstancias de la vida con decisión y valentía, aunque esto no quita para que sea una persona frágil a su vez, tomar la decisión de suicidarse es complicado, primero hay que ser tan frágil como para que la vida te desborde, luego hay que ser decidido para saber tomar la decisión a tiempo y valiente en la ejecución.
El talento de un escritor a medida que evoluciona puede convertir a este en un genio, pero cuando el genio torna en locura hace que el artista adquiera algo especial para su público y su obra, pero muy difícil de asimilar por parte de la persona. La escritora sabía que la locura había ganado terreno, pero gracias a que tiene los pies en la tierra la asume con entereza aunque como es normal, con altibajos, todos somos humanos.
Su marido Leonard, sigue con ella a pesar de que otro hombre la hubiera abandonado a su suerte con su locura, he aquí una muestra de amor incondicional. Es él el que presiona a Virginia para que siga el tratamiento, coma, la salva del suicidio en dos ocasiones, dejó su trabajo y la ciudad por ir a vivir con ella al campo, lo dio todo por ella. Virginia lo agradece, pero a la vez siente culpabilidad, siente que está limitando su vida y en cierto modo es así, pero para Leonard su vida es ella y se lo demuestra.
Otra persona influyente en su vida es la hermana, una relación cordial, pero algo fría. Al contrario que su marido, ella la trata como a una loca y ella se da cuenta de que le habla como si tuviera demencia o fuera una niña; pero no es de ese tipo el problema, la escritora es una persona sin filtros que es capaz de hablarle a una niña, en concreto, a su sobrina, a cerca de la muerte sin ningún tapujo. Además ha creado su propia visión sobre el mundo, la vida, las personas, el amor... y nos deja frases muy sabias como bien puede ser “Alguien tiene que morir para que los demás aprendan a apreciar la vida”.
Podíamos decir que su historia trata sobre la vida cotidiana y la superación de los conflictos que esta plantea, la locura, la muerte sin tabúes, el suicidio (hay que distinguir entre esta y la anterior), el talento e ingenio de una escritora consagrada, el amor incondicional, la familia y sus relaciones por deber y no por devoción, el paso de los años y la felicidad, el éxito, la literatura y las paradojas del mundo.
La siguiente historia, nos plantea la vida de una madre de los años 40 que aparentemente vive el tipo de vida habitual de aquella época que consistía en encontrar al marido perfecto y tener hijos para criarlos mientras el marido está fuera de casa trabajando para su familia. En parte es así, pero ya desde el primer gesto de su cara y la cadencia de su voz sabemos que esta mujer no es plenamente feliz. Es una mujer lánguida, encerrada en si misma, cuenta con todo el amor de su marido que la quiere con locura de forma casi irreal, se la ve tímida, perdida y asustada por la vida que lleva.Es el cumple de su esposo y decide hacer un pastel con su hijo, y la forma de hablar que tiene y las frases que utiliza dan la impresión de que algo va a suceder. Un preámbulo de lo que hay en su interior atormentándola y limitándola. El pastel sale con un aspecto poco apetecible como reflejo de sus emociones.
Su conflicto interno tiene una clara manifestación cuando una de sus amigas le hace una visita. Al principio ves que esta visita es para hacerle ver a Laura que tiene todo lo que puede desear en la vida puesto que su amiga tiene un tumor en el pecho, su salud se resiente, no puede concebir y ella tiene un hijo maravilloso y por supuesto le recuerda que su marido la ve perfecta haga lo que haga, aunque le salga mal. Pero esta visita tiene un giro inesperado, cuando su amiga le pide que cuide de su pequeño el tiempo que está en el hospital, Laura le da un beso de amor. La reacción de su amiga es incredulidad y miedo, Laura parece no saber por qué lo ha hecho.
En este momento, decide tomar las riendas de su vida y comienza otro pastel, esta vez, le sale perfecto, quizás porque ahora sabe lo que quiere. Mientras, coge unos tarros de pastillas del baño, podemos imaginar para qué propósito y cuando acaba el pastel, se lleva a su hijo a casa de una vecina. Sigue conduciendo a un hotel, reserva una habitación y comienza a leer con la idea de suicidarse. Sin embargo, en un momento dado toma una decisión opuesta, va a recoger a su hijo y vuelven a casa.
Esto es todo lo que sabemos del día de Laura Brown, una historia de una persona que se siente encerrada en una jaula de la que quiere escapar a pesar de que tiene lo que muchas personas envidiarían. Trata del suicidio desde otro punto de vista, Laura decide no suicidarse por gratitud a su familia, Virginia quiere hacerlo por lo mismo. Da la sensación de que Laura verdaderamente no sabe a qué se enfrenta verdaderamente cuando mira a la cara a la muerte, quizás sea otro motivo que le lleve a rectificar. El amor en este caso, es irregular, el marido quiere a Laura a ciegas, está loco por ella, Laura no parece apreciar lo que es eso y de vez en cuando hace algún ademán frio para mostrar aprecio. La amistad se ve corrompida por el gesto de Laura a su amiga, en aquella época era impensable mantener una relación homosexual con naturalidad. Los mismos temas, diferentes perspectivas, lo que demuestra que hay temas que estarán presentes siempre en el día a día de una mujer.
La última historia es la de Clarissa Vaughan, una mujer del siglo XXI, independiente, liberal, mantiene una relación sentimental con una mujer de forma estable, con una hija y un pasado más bohemio. A un amigo suyo, Richard, acaban de concederle un premio en poesía, lo máximo a lo que un poeta puede aspirar. Clarissa ilusionada comienza bien temprano con los preparativos y como es habitual, hace su visita diaria a Richard. El poeta está deprimido, por su enfermedad, que le condena a estar confinado en su lúgubre apartamento, apenas puede caminar, no quiere ni ver la luz, está completamente desencantado de la vida y de lo que le ha ofrecido.
Ambos comienzan una charla en la que ponen las cartas sobre la mesa y acaba en una discusión seria, pues las debilidades de cada uno salen a la luz. Él tiene miedo a la vida, a que verdaderamente no se le considere un genio y un gran poeta y sólo le hayan premiado por lástima y Clarissa tiene miedo de ocuparse de sí misma y por eso es tan atenta con los necesitados. Pero la amistad que les une es tan fuerte que saben que de nada sirve enfadarse, acabarán perdonando todo.
Clarissa vuelve a casa ilusionada porque parece que al final Richard siente ilusión por la fiesta, estarán todos sus amigos del pasado. Cuando vuelve a por él, Richard no parece muy por la labor de prepararse, pero tampoco se le ve deprimido, al contrario, está eufórico. Pero una ingrata sorpresa se lleva Clarissa cuando éste se acerca al quicio de la ventana y se apoya en él, y tras lo que son sus últimas palabras, se suicida, ya lo dijo Virginia, “El poeta debe morir”.
Tras la muerte de Richard es cuando las dos historias más recientes entran en completa conexión. Lo que iba a ser una celebración alegre se convierte en un funeral, en el que sólo faltaba la madre de Richard, Clarissa se pone en contacto con ella y ésta acude sin pensarlo. Aquí descubrimos que la madre de Richard es Laura Brown. Laura apenas sabe cómo enfrentarse a la situación después de tanto tiempo sin verles, hace mucho tiempo que les abandonó; si, es algo que los que vemos la película no sabemos y nos es desvelado al final. Si Laura se hubiera suicidado, Richard no hubiera nacido, y si el poeta no hubiera nacido, toda la vida de Clarissa hubiera sido distinta.
En este punto nos damos cuenta de que las tres historias han transcurrido en un solo día, tal y como anunciaba ya Virginia en su estudio. En este preciso momento es cuando nos damos cuenta del significado completo de la película: Lo importante que son unas horas en la vida de una mujer, cómo un solo día puede ser decisivo para mucha gente que al parecer no está vinculada, la grandeza de los pequeños actos. Además confirma lo que veníamos diciendo a lo largo del trabajo, el tiempo puede ser poderoso, pero hay cosas que son constantes. Un suicido desesperado, una muerte deseada, un genio perturbador que se ve truncado y no puede avanzar ni siquiera a la locura, un amor que hasta hace poco hubiera sido un tabú, relaciones familiares tensas e insólitas, la conciencia de que el éxito al final no es nada, el amor por la literatura y todo ello formando una paradoja. El mismo tema, distintas visiones nuevamente.
Tras este testimonio Virginia Woolf pone fin a su vida de forma definitiva con una carta de amor sincero, que es lo único que perdura finalmente a lo largo del tiempo:
"Querido Leonard: mirar la vida de frente, siempre mirar la vida de frente, y conocerla por lo que es. Finalmente, conocerla, amarla, por lo que es. Y despues, guardarla. Leonard siempre los años compartidos, siempre los años, siempre el amor, siempre las horas."