Home

Advertisement

Customize
dallowayhours

Figura destacada del llamado “Grupo de Bloomsbury” como novelista y crítica literaria, su estilo poético y técnica del monólogo interior se consideran entre las contribuciones más importantes a la novela moderna.

Adeline Virginia Stephen (Virginia Woolf después de casarse) nació en Londres el 25 de enero de 1882. Hija de Sir Leslie Stephen, realizó sus estudios en casa donde creció en un ambiente frecuentado por artistas e intelectuales lo cual le permitió adquirir un nivel de cultura importante a pesar de no haber ido a la escuela. Tras la muerte de su padre (1905) se traslada con sus dos hermanos a Bloomsbury, un barrio londinense que se convirtió en el lugar de reunión de antiguos compañeros universitarios de su hermano mayor e intelectuales que serán conocidos finalmente como el grupo de Bloomsbury. A la edad de treinta años, en 1912, se convierte en Virginia Woolf al casarse con Leonard Woolf, miembro también del famoso grupo, con quien fundará en 1917 la editorial Hogarth Press, que editó obras de importantes escritores como T. S. Elliot, Freud, o la propia Virginia Woolf.

Ya con sus primeras obras, “Viaje de ida” y “Noche y día”, demuestra su habilidad para romper con los moldes narrativos vistos hasta entonces en la novela inglesa, encontrando en el análisis subjetivo de los pensamientos y emociones el material apropiado para la creación de un nuevo estilo narrativo. Sin embargo, es con “La Señora Dalloway” cuando los críticos comienzan a elogiar la originalidad de sus obras.

Propensa a la depresión a causa del transtorno bipolar que sufría acabará suicidándose el 28 de marzo de 1941 lanzándose al río Ouse, en Roddemell, con los bolsillos llenos de piedras.

 
 
dallowayhours
14 January 2009 @ 09:53 pm

Virginia Woolf publicó en 1925 “La señora Dalloway”, novela que relata un día en la vida de Clarissa Dalloway, una mujer perteneciente a la clase alta del Londres de después de la Primera Guerra Mundial. Aparentemente la historia que Woolf pretende contarnos se limita a cómo una anfitriona prepara su fiesta; sin embargo, gracias al estilo que adopta la autora a la hora de escribir la novela nos damos cuenta de que ésta no trata sólo de Clarissa Dalloway sino de la conciencia de distintos personajes que podemos encontrarnos en la sociedad del periodo de entreguerras.

La perspectiva y estilo narrativo que encontramos en “La señora Dalloway” es uno de los detalles que convierten a esta obra en especial. El empleo de la técnica del monólogo narrado supone la referencia al personaje desde la omnisciencia, en tercera persona, pero a la vez muestra la entonación del habla del personaje por lo que parece que estuviéramos escuchando a éste aunque no estemos ante un texto en primera persona. En este caso, no encontramos un solo narrador que cuente la historia valiéndose de esta técnica, sino que varias voces van a emplearla; decimos por tanto que la modalización en este caso es omnisciente multiselectiva. La novela de Virginia Woolf se caracteriza por el uso del monólogo narrado para expresar los pensamientos y las sensaciones que experimentan tanto Clarissa como los demás personajes que la rodean e intervienen en su vida de alguna forma, haciendo que poco a poco los lectores podamos conocer y entender a los protagonistas principales. Además también encontramos formas de diálogo tanto en estilo directo como en indirecto, pero no nos detendremos en ello puesto que, como ya hemos dicho, es el monólogo narrado el aspecto importante de la obra.

La idea del tiempo como lugar común será analizada más adelante; ahora procedemos a estudiar el tiempo desde la perspectiva pragmática, no semántica, teniendo en cuenta  tres categorías: el orden, la duración y la frecuencia. Como ya hemos dicho, lo que se cuenta en “La señora Dalloway” es un día en la vida de Clarissa; Woolf respeta en la medida de lo posible el orden cronológico natural de los hechos, sin embargo, la obra está llena de retrospecciones lo cual nos impide afirmar que es un relato lineal. En cuanto a la duración, el tiempo natural de la historia son más o menos doce horas y el tiempo en el discurso se ajusta a 218 páginas (en la edición estudiada), lo que debemos destacar en este punto es que “La señora Dalloway” es una obra que se detiene especialmente en el fluir de la conciencia de los personajes y no tanto en el describir los preparativos que Clarissa hace para su fiesta (que es lo que podemos pensar en un principio). Finalmente, atendiendo a la frecuencia diremos que nos encontramos ante un relato singulativo en el que lo que ocurre una vez se cuenta una vez.

Detengámonos ahora en el estudio de los personajes principales de la obra. Son muchos los que aparecen pero hemos querido destacar la importancia de cuatro de ellos: Clarissa Dalloway, Sally Seton, Peter Walsh y Septimus Warren Smith.

Clarissa Dalloway, el personaje principal, intenta constantemente equilibrar el mundo que la rodea con su propia vida personal e interior. Se encuentra sumida en el mundo de la alta sociedad londinense que se debe preocupar por trivialidades como la moda o las fiestas, pero cuenta con una gran capacidad emocional de la que otros personajes carecen. De todas formas, Clarissa mantiene las apariencias y se integra perfectamente en la sociedad a pesar de que no comparte sus sentimientos con los demás ya que esta actitud le da más seguridad; sin embargo, este comportamiento no siempre es bueno pues hace que parezca superficial incluso para aquellas personas que la conocen bien. Durante toda la novela percibimos la preocupación de la protagonista por el paso del tiempo, el envejecimiento y la muerte, a pesar de sus esfuerzos por centrarse en vivir la vida de una forma tranquila, como hacen los demás. Una de las cosas que debería proporcionarle seguridad y tranquilidad es el hecho de haberse casado con Richard Dalloway en vez de con su anterior pareja, Peter Walsh; mas es imposible conseguir esa tranquilidad puesto que los recuerdos nunca la abandonan. Clarissa siente constantemente que su existencia podía haber sido de otro modo, que está de alguna manera incómoda con su vida; sin embargo, termina por aceptarla.

Sally Seton y Peter Walsh son los personajes que más conocen a Clarissa: su mejor amiga y un antiguo amor. La primera se nos presenta durante la mayor parte de la obra en la memoria de Clarissa, sólo cuando llega la fiesta aparece por fin en persona. Conocemos por un lado a una Sally joven, una mujer con carácter que deja siempre claro lo que quiere o piensa sin preocuparse por lo que puedan decir los demás sobre ella; cuando al final conocemos a la mujer en la que se ha convertido, Lady Rosseter, vemos que se ha casado y ha formado una familia (a pesar de que en el fondo sigue siendo la alocada Sally). Además, este personaje nos sirve para mostrarnos el carácter bisexual de la protagonista pues por uno de sus recuerdos se deduce que Sally podría ser el verdadero amor de Clarissa. En cuanto a Peter Walsh, él es la pareja que tuvo Clarissa antes de casarse con Richard, lo podemos describir como un romántico aventurero. El día en que se sucede la obra está de vuelta de la India y va a visitar a Clarissa; entonces nota que todavía hay algo entre ellos y finalmente acaba comentando a Sally que Clarissa arruinó su vida al no casarse con él. Sigue enamorado de la señora Dalloway y lo demuestra esperando hasta el final de la fiesta sólo para poder estar cerca de ella.

Para terminar el estudio de los personajes describimos a Septimus Warren Smith. Veterano de la Primera Guerra Mundial, sufre alguna forma de shock post-traumático que hace que se pierda en sus propios pensamientos, incluso le lleva a separarse del mundo físico para vivir en un mundo interior en el que ve y oye cosas que no existen y alucina con su amigo Evans ya muerto. Ve el mundo como una amenaza sin esperanza alguna. Virginia Woolf (quien también sufría transtornos mentales por lo que podemos relacionarla de alguna forma con este personaje) decide darle a Septimus el poder de reconocer la verdad desde la locura; a Clarissa, por otra parte, le da el de identificar la realidad. A primera vista Septimus y Clarissa pueden parecer personajes diferentes pero finalmente nos damos cuenta de que no son personajes tan distintos (Septimus podría funcionar como un doble de Clarissa) pues comparten de algún modo sus pensamientos y el miedo a la vida. Incluso podemos ver que la cordura que aparenta Clarissa está cada vez más identificada con la locura de Septimus. Finalmente, para escapar de sus problemas Septimus decide acabar con su vida; la conexión entre los dos personajes es tal que este hecho ayuda a Clarissa a aceptar su vida tal y como es.

Para concluir el análisis de la obra mencionaremos la muerte y el tiempo como lugares comunes en la obra. La muerte está presente constantemente en La señora Dalloway especialmente para Clarissa y Septimus, esto hace que muchas situaciones típicas se vuelvan amenazantes para estos personajes. Prueba de ello es el suicidio de Septimus que viene dado porque se siente oprimido por la, aparentemente simple, idea de existir en este mundo. En cuanto al tiempo, es importante pues “La señora Dalloway” está repleta de pensamientos, recuerdos y símbolos relacionados con ello. Por ejemplo, el Big Ben que marca el paso constante del tiempo, lo que hace que los personajes se vean envejecer y tomen conciencia de la muerte. Clarissa, en particular, nota ese paso del tiempo sobre todo cuando se reencuentra con sus amigos del pasado, Sally y Peter, lo que pone de manifiesto cuánto tiempo ha pasado desde su juventud. El tiempo es tan importante tanto para la estructura como para los personajes de la novela que Virginia Woolf estuvo a punto de titularla “Las horas”.

 
 
dallowayhours
14 January 2009 @ 09:51 pm

"Las Horas", un título conciso y muy sugerente. Lo primero que debe captar nuestra atención en una película es inevitablemente, su título, todas las personas que trabajan en la industria del cine lo saben y utilizan múltiples recursos para dar con el título adecuado para la película y que además atraiga al público.

Lo que nos sugiere esta vez es la idea de tiempo, en general, no nos dice nada más, con lo cual podemos pensar que puede tratar sobre el paso del tiempo, la percepción del mismo, la vida cotidiana, referencias a diferentes épocas, atemporalidad, etc… El tema ya es atrayente, uno de los temas que más nos preocupa al ser humano es el tiempo y desde esa perspectiva tan amplia es lógico que tengamos curiosidad de saber qué nos plantea esta obra cinematográfica.

La película fue rodada en 2002 (a propósito del tiempo) y está basada en una novela de 1999, pocos años antes, pero fue bastante sonada e incluso galardonada con un premio Pulitzer de ficción, los premios literarios dan pie a los directores de cine a basar sus películas en este tipo de novelas. Fue Stephen Daldry el que vio el potencial de esta novela en el cine, un director de cine independiente, lo que nos indica que el tratamiento del tiempo no va a ser en absoluto el convencional. El reparto es conocido por el gran público y elegido sabiamente, actrices consagradas pertenecientes a distintas generaciones, otra de las ideas que transmite el título, ellas son Meryl Streep, Nicole Kidman y Julianne Moore. Nos podemos acercar más al contenido cuando investigamos el género de la película, pudiendo encuadrarla en drama, cine independiente, biografía y siendo más atrevidos, una metabiografía.

Una sinopsis breve, clara y concisa bien puede ser esta:

“Historia de 3 mujeres a la búsqueda de un sentido en sus vidas. Cada una de ellas vive en una época diferente, pero las tres están unidas por sus anhelos y sus miedos. Virginia Woolf, en un suburbio de Londres a principio de los años veinte, lucha contra su locura mientras empieza a escribir su primera gran novela, "Mrs. Dalloway". Laura Brown, una esposa y madre de Los Ángeles a finales de la Segunda Guerra Mundial, lee "Mrs. Dalloway" y la encuentra tan reveladora que empieza a considerar un cambio radical en su vida. Clarissa Vaughan, una versión contemporánea de "Mrs. Dalloway", vive en la actualidad en la ciudad de Nueva York, y está enamorada de su amigo Richard, un brillante poeta enfermo de SIDA.”

Esta síntesis de la obra ya nos da una pista más de lo que sucederá en la película y podemos empezar a crear nuestras propias conjeturas y predicciones. Aunque normalmente lo único acertado de estas conjeturas, es lo obvio. Sabemos que tratará a cerca de la vida de Virginia Woolf, de su obra, sus preocupaciones, sus relaciones… Y con el desconocimiento de la sinopsis, ni siquiera llegaríamos a deducir esto

Dicen que la primera imagen que ves en una película es decisiva, en nuestro caso vemos agua, lo que nos da la vida, curioso y enigmático. Nos conduce hasta el comienzo de la trama aportando una sensación de calma y serenidad única. A la vez nos sitúa en tiempo y lugar: Sussex 1941. A continuación, comienza de verdad la historia de una mujer desesperada que le escribe una carta a su marido contándole las razones que le conducen al suicidio y dándole las gracias. Un comienzo fuerte ya con la idea de la muerte y el suicidio en primer plano, sin preámbulos de por medio como expresión de que no hay horas posibles en la toma de esas decisiones.

Cuando este desgarrador testimonio acaba, el escenario cambia radicalmente llevándonos a un típico barrio de los Estados Unidos en los años cuarenta. Un hombre entra en su casa con flores amarillas y contempla a su mujer mientras duerme. El sueño inmediatamente vuelve a llevarnos al destino de la enigmática mujer del río, salvada por su marido y sometida a tratamiento médico, podemos observarla tumbada en su cama pensativa.

Volvemos a cambiar de escenario, otro diferente de los anteriores, Nueva York en 2001. Una mujer entra en su casa y se acuesta en la cama con otra mujer que tiene la misma calma aparente de las anteriores. Suena el despertador para las tres. Cada una comienza su rutina, la mujer de Nueva York se arregla el pelo en el espejo del baño, la mujer de los años 40 toma un libro revelador, “La señora Dalloway” de Virginia Woolf, la enigmática mujer del río. El despertador ya nos advierte de la relación entre estas tres mujeres, pero no sólo eso, a continuación, lo harán las flores. Virginia Woolf, le dice a Leonard, su marido, que ya tiene la primera frase para su obra, sube a su estudio y piensa en alto: “La señora Dalloway dijo que compraría las flores ella misma”. La mujer de los años 40, Laura, lee esa frase al comienzo de la novela. Y Clarissa, dice en voz activa exactamente la misma frase.

Aquí nos damos cuenta perfectamente de cuál es la relación primera de las tres mujeres. Virginia Woolf escribe una historia sobre la vida de una mujer que Laura Brown lee, sobre una mujer que puede existir en cualquier momento, incluso puede ser la vida de Clarissa en el año 2001. Otra maravillosa idea sobre el tiempo, hay cosas que ni el tiempo puede llegar a cambiar, hay aspectos de la vida que ni siquiera el poderoso paso de las horas puede perturbar y mucho menos, hacer desaparecer.

Este breve fragmento de filme nos muestra también como se desarrollará la trama en cuanto a estructura se refiere. Observamos ágiles flashbacks y flashfowards que concatenan estas tres historias con una simultaneidad atemporal brillante cuyo punto de partida es la obra que escribe Virginia Wolf. Este recurso nos refuerza la idea de la película, el hecho de jugar con el tiempo, hace que lo tengamos en mente constantemente y que además podemos ser dueños en gran medida de nuestro tiempo, manejarlo y organizarlo a nuestra conveniencia dentro de los límites marcados, evidentemente hablamos de una obra ficticia pero de carácter realista.

Hemos llegado al punto del análisis en el que es recomendable separar cada personaje y su historia de la totalidad de la película, es decir, fragmentarla. Lo lógico es comenzar siguiendo la línea del tiempo, es decir, ordenar las historias por su situación en el tiempo. Comenzamos con Virginia Woolf, continuamos con Laura Brown y finalizamos con Clarissa Vaughan.

Sobre Virginia Woolf hay muchos referentes bibliográficos, y es la figura que nos lleva a clasificar esta película dentro del género Biografía y Metabiografía. Vamos a limitarnos a los aspectos que nos muestra el cine. La película nos muestra a Virginia Woolf como una mujer independiente y sensible, como la mayoría de los artistas, a pesar de llevar una vida amorosa más o menos plena, necesitan espacio para sí mismos. También vemos que afronta las circunstancias de la vida con decisión y valentía, aunque esto no quita para que sea una persona frágil a su vez, tomar la decisión de suicidarse es complicado, primero hay que ser tan frágil como para que la vida te desborde, luego hay que ser decidido para saber tomar la decisión a tiempo y valiente en la ejecución.

El talento de un escritor a medida que evoluciona puede convertir a este en un genio, pero cuando el genio torna en locura hace que el artista adquiera algo especial para su público y su obra, pero muy difícil de asimilar por parte de la persona. La escritora sabía que la locura había ganado terreno, pero gracias a que tiene los pies en la tierra la asume con entereza aunque como es normal, con altibajos, todos somos humanos.

Su marido Leonard, sigue con ella a pesar de que otro hombre la hubiera abandonado a su suerte con su locura, he aquí una muestra de amor incondicional. Es él el que presiona a Virginia para que siga el tratamiento, coma, la salva del suicidio en dos ocasiones, dejó su trabajo y la ciudad por ir a vivir con ella al campo, lo dio todo por ella. Virginia lo agradece, pero a la vez siente culpabilidad, siente que está limitando su vida y en cierto modo es así, pero para Leonard su vida es ella y se lo demuestra.

Otra persona influyente en su vida es la hermana, una relación cordial, pero algo fría. Al contrario que su marido, ella la trata como a una loca y ella se da cuenta de que le habla como si tuviera demencia o fuera una niña; pero no es de ese tipo el problema, la escritora es una persona sin filtros que es capaz de hablarle a una niña, en concreto, a su sobrina, a cerca de la muerte sin ningún tapujo. Además ha creado su propia visión sobre el mundo, la vida, las personas, el amor... y nos deja frases muy sabias como bien puede ser “Alguien tiene que morir para que los demás aprendan a apreciar la vida”.

Podíamos decir que su historia trata sobre la vida cotidiana y la superación de los conflictos que esta plantea, la locura, la muerte sin tabúes, el suicidio (hay que distinguir entre esta y la anterior), el talento e ingenio de una escritora consagrada, el amor incondicional, la familia y sus relaciones por deber y no por devoción, el paso de los años y la felicidad, el éxito, la literatura y las paradojas del mundo.

La siguiente historia, nos plantea la vida de una madre de los años 40 que aparentemente vive el tipo de vida habitual de aquella época que consistía en encontrar al marido perfecto y tener hijos para criarlos mientras el marido está fuera de casa trabajando para su familia. En parte es así, pero ya desde el primer gesto de su cara y la cadencia de su voz sabemos que esta mujer no es plenamente feliz. Es una mujer lánguida, encerrada en si misma, cuenta con todo el amor de su marido que la quiere con locura de forma casi irreal, se la ve tímida, perdida y asustada por la vida que lleva.Es el cumple de su esposo y decide hacer un pastel con su hijo, y la forma de hablar que tiene y las frases que utiliza dan la impresión de que algo va a suceder. Un preámbulo de lo que hay en su interior atormentándola y limitándola. El pastel sale con un aspecto poco apetecible como reflejo de sus emociones.

Su conflicto interno tiene una clara manifestación cuando una de sus amigas le hace una visita. Al principio ves que esta visita es para hacerle ver a Laura que tiene todo lo que puede desear en la vida puesto que su amiga tiene un tumor en el pecho, su salud se resiente, no puede concebir y ella tiene un hijo maravilloso y por supuesto le recuerda que su marido la ve perfecta haga lo que haga, aunque le salga mal. Pero esta visita tiene un giro inesperado, cuando su amiga le pide que cuide de su pequeño el tiempo que está en el hospital, Laura le da un beso de amor. La reacción de su amiga es incredulidad y miedo, Laura parece no saber por qué lo ha hecho.

En este momento, decide tomar las riendas de su vida y comienza otro pastel, esta vez, le sale perfecto, quizás porque ahora sabe lo que quiere. Mientras, coge unos tarros de pastillas del baño, podemos imaginar para qué propósito y cuando acaba el pastel, se lleva a su hijo a casa de una vecina. Sigue conduciendo a un hotel, reserva una habitación y comienza a leer con la idea de suicidarse. Sin embargo, en un momento dado toma una decisión opuesta, va a recoger a su hijo y vuelven a casa.

Esto es todo lo que sabemos del día de Laura Brown, una historia de una persona que se siente encerrada en una jaula de la que quiere escapar a pesar de que tiene lo que muchas personas envidiarían. Trata del suicidio desde otro punto de vista, Laura decide no suicidarse por gratitud a su familia, Virginia quiere hacerlo por lo mismo. Da la sensación de que Laura verdaderamente no sabe a qué se enfrenta verdaderamente cuando mira a la cara a la muerte, quizás sea otro motivo que le lleve a rectificar. El amor en este caso, es irregular, el marido quiere a Laura a ciegas, está loco por ella, Laura no parece apreciar lo que es eso y de vez en cuando hace algún ademán frio para mostrar aprecio. La amistad se ve corrompida por el gesto de Laura a su amiga, en aquella época era impensable mantener una relación homosexual con naturalidad. Los mismos temas, diferentes perspectivas, lo que demuestra que hay temas que estarán presentes siempre en el día a día de una mujer.

La última historia es la de Clarissa Vaughan, una mujer del siglo XXI, independiente, liberal, mantiene una relación sentimental con una mujer de forma estable, con una hija y un pasado más bohemio. A un amigo suyo, Richard, acaban de concederle un premio en poesía, lo máximo a lo que un poeta puede aspirar. Clarissa ilusionada comienza bien temprano con los preparativos y como es habitual, hace su visita diaria a Richard. El poeta está deprimido, por su enfermedad, que le condena a estar confinado en su lúgubre apartamento, apenas puede caminar, no quiere ni ver la luz, está completamente desencantado de la vida y de lo que le ha ofrecido.

Ambos comienzan una charla en la que ponen las cartas sobre la mesa y acaba en una discusión seria, pues las debilidades de cada uno salen a la luz. Él tiene miedo a la vida, a que verdaderamente no se le considere un genio y un gran poeta y sólo le hayan premiado por lástima y Clarissa tiene miedo de ocuparse de sí misma y por eso es tan atenta con los necesitados. Pero la amistad que les une es tan fuerte que saben que de nada sirve enfadarse, acabarán perdonando todo.

Clarissa vuelve a casa ilusionada porque parece que al final Richard siente ilusión por la fiesta, estarán todos sus amigos del pasado. Cuando vuelve a por él, Richard no parece muy por la labor de prepararse, pero tampoco se le ve deprimido, al contrario, está eufórico. Pero una ingrata sorpresa se lleva Clarissa cuando éste se acerca al quicio de la ventana y se apoya en él, y tras lo que son sus últimas palabras, se suicida, ya lo dijo Virginia, “El poeta debe morir”.

Tras la muerte de Richard es cuando las dos historias más recientes entran en completa conexión. Lo que iba a ser una celebración alegre se convierte en un funeral, en el que sólo faltaba la madre de Richard, Clarissa se pone en contacto con ella y ésta acude sin pensarlo. Aquí descubrimos que la madre de Richard es Laura Brown. Laura apenas sabe cómo enfrentarse a la situación después de tanto tiempo sin verles, hace mucho tiempo que les abandonó; si, es algo que los que vemos la película no sabemos y nos es desvelado al final. Si Laura se hubiera suicidado, Richard no hubiera nacido, y si el poeta no hubiera nacido, toda la vida de Clarissa hubiera sido distinta.

En este punto nos damos cuenta de que las tres historias han transcurrido en un solo día, tal y como anunciaba ya Virginia en su estudio. En este preciso momento es cuando nos damos cuenta del significado completo de la película: Lo importante que son unas horas en la vida de una mujer, cómo un solo día puede ser decisivo para mucha gente que al parecer no está vinculada, la grandeza de los pequeños actos. Además confirma lo que veníamos diciendo a lo largo del trabajo, el tiempo puede ser poderoso, pero hay cosas que son constantes. Un suicido desesperado, una muerte deseada, un genio perturbador que se ve truncado y no puede avanzar ni siquiera a la locura, un amor que hasta hace poco hubiera sido un tabú, relaciones familiares tensas e insólitas, la conciencia de que el éxito al final no es nada, el amor por la literatura y todo ello formando una paradoja. El mismo tema, distintas visiones nuevamente.

Tras este testimonio Virginia Woolf pone fin a su vida de forma definitiva con una carta de amor sincero, que es lo único que perdura finalmente a lo largo del tiempo:

 "Querido Leonard: mirar la vida de frente, siempre mirar la vida de frente, y conocerla por lo que es. Finalmente, conocerla, amarla, por lo que es. Y despues, guardarla. Leonard siempre los años compartidos, siempre los años, siempre el amor, siempre las horas."

 
 
dallowayhours

¿Cómo relacionar la novela inscrita en la película? Muy fácil, en el mismo interrogante tenemos el primer punto de nuestro análisis. Es precisamente el argumento de “La señora Dalloway” lo que se nos plantea en la misma película que toma las características narrativas de la propia Virginia Woolf, utilizándola también como narradora omnisciente de la película. En el filme Virginia habla de su propia experiencia interna, pero también de la del resto de personajes que nunca llegará a conocer y sin embargo, sabe todo a cerca de ellos dada la influencia que ejercerá ella misma y su obra en las otras dos protagonistas; esto nos hace recordar a la forma en la que en “La señora Dalloway” se proyectan los pensamientos y las sensaciones de los distintos personajes a través de la omniscencia multiselectiva y el monólogo narrado.

 

“La señora Dalloway” cuenta la historia de una mujer y quienes la rodean en un solo día. En la película también, tres protagonistas y varias acciones importantes y decisivas para sí mismas y su entorno en una sola jornada. Woolf en “La señora Dalloway” procura contar los hechos de forma lineal, pero las propias introspecciones la llevan a que en determinados momentos tenga que recurrir a la analepsis. Es un rasgo importante de la novela esta manera para nada convencional de tratar el tiempo y ello aparece también en la película, donde tampoco las retrospecciones son como las que vemos habitualmente. Además, las acciones siguen un desarrollo lineal que se interrumpe con la concatenación de historias introducidas inevitablemente por un salto en el tiempo que sin embargo no rompe con la simultaneidad de las acciones en los diferentes planos temporales haciendo de las tres historias una sola historia casi homogénea. En ambas obras se destaca el pasar inexorable del tiempo, es algo que no podemos evitar ni siquiera refugiándonos en recuerdos, algo que nos perseguirá toda la vida. Hay cosas que el tiempo acaba borrando porque el olvido juega su papel en la vida de cada uno, pero también hay determinados detalles que permanecen constantes en la historia. Lo que ocurre con ellos es que los demás cambios hacen que observemos las constantes desde diferentes perspectivas creando nuevas en interesantes visiones que encajarán con las circunstancias que nos rodean en una época determinada. Cuando hacemos el balance de un año comparando con el anterior, quizás tengamos la sensación de que nada ha cambiado y por tanto consideremos que las horas pasan despacio. Pero si reducimos las unidades del tiempo y observamos las acciones de un solo día, caemos en la cuenta de que es en esos detalles donde se ve claramente un cambio decisivo que nuestra memoria a causa del transcurrir del tiempo, puede olvidar. Por eso cada segundo, cada minuto, cada hora, es indispensable.

 

En cuanto a los personajes, podemos relacionar algunos de los que aparecen en La señora Dalloway con los que nos encontramos en Las Horas de una forma relativamente fácil; otros se entienden como reflejos de diferentes sentimientos que nos presenta Virginia Woolf en su novela a través de las introspecciones de los personajes de la misma. A continuación comenzaremos el análisis a partir de los personajes que aparecen en la película, es la vía más sencilla para apreciar todas las relaciones entre el libro y el filme:

 

Clarissa Vaughan es evidentemente Clarissa Dalloway, tenemos como claras referencias su nombre de pila y que es la anfitriona de un evento muy importante que está preparando con mucho esmero, como en el libro. Es un personaje que actúa muy pendiente de los demás, continuamente preocupándose por que estén bien que es lo que considera ella que le dará la tranquilidad y la estabilidad en la vida a pesar de su preocupación por el paso del tiempo y su temor oculto de reencontrarse con su pasado.

 

Por otra parte tenemos a Richard, el poeta. Un hombre que en principio podríamos asociarlo al marido de Clarissa Dalloway del mismo nombre, pero el carácter del poeta desencantado de la vida lo vemos reflejado en Septimus. Evidentemente por algún motivo se ha escogido el nombre de Richard, pero antes hay que explicar el papel de la Sally de la película. Es la mujer con la que Clarissa mantiene una relación sentimental, cosa que también sucede en el libro, solo que en éste Clarissa está casada con Richard Dalloway y en la película sólo son amigos. Pero, ¿Por qué este cambio de roles? En realidad es sencillo, Clarissa trata a Sally como si simplemente fuera una compañera de apartamento y no su pareja; en cambio parece que está casada con el poeta ya que debido a su enfermedad y por qué no decirlo, a la relación que en un pasado hubo, le visita a diario y pasa la mayor parte del tiempo hablando de él haciendo que su vida gire en torno a su genio y figura. Sally acaba así relegada al plano de la amistad. De ahí que el nombre para el personaje del poeta sea Richard y no Septimus u otro nombre que se le asemeje de aspecto más moderno y habitual en este siglo. 

 

La protagonista de la segunda historia, Laura Brown, también tiene rasgos comunes a Clarissa Vaughan y Clarissa Dalloway, como bien puede ser su esfuerzo por agradar a los demás y el hecho de que al menos desee una relación sentimental que no es la tradicional entre hombre y mujer, a pesar de que tenga un marido idílico, si no que se siente atraido por su amiga que podía ser un reflejo de Sally. Pero esta historia al final acaba por la represión de los sentimientos por ambas partes debido a los tabues de la sociedad. Laura Brown es además todos aquellos pensamientos y actitudes en cuanto al suicidio, todos conglomerados en una persona que da la sensación de que es hierática y sin embargo aloja en su interior sentimientos en forma de remolino que le hacen actuar de forma confusa y que la llevan a pensar en el suicidio ya de forma clara. Pero con el paso de unas pocas horas en un segundo de serenidad decide terminar con esos deseos y cambiar por completo. Así que podemos decir que ella es el pensamiento y reflexión sobre la muerte y por esto mismo nos es difícil verla como si de un humano se tratase.

 

Es hora de ver qué papel desempeña Virginia Woolf en esta historia. Parte de la película es un día de su biografía, eso todos lo teníamos claro hasta ahora. Pero hay que pensar más allá y ver de qué modo la personalidad de Virginia Woolf se imprime en el libro "La señora Dalloway" y traspasa a las dos historias restantes de "Las Horas”. Virginia Woolf era una mujer marcada por la locura que sin embargo tenía una conciencia de la realidad mucho más nítida que cualquier otra persona. Pensaba mucho en la muerte y así lo reflejó en sus obras, y centrándonos en "La señora Dalloway" lo reflejó bien en el suicidio de Septimus. Ella misma quiso acabar con su vida dos veces antes de que a la tercera fuera la vencida. Woolf veía la muerte no como un sentido trágico de la vida, como hasta la época se había visto, si no como una oportunidad para su entorno de comprender la vida en sí misma y para que aprendieran a apreciarla tal y como se presente. Septimus es un hombre desencantado, al igual que Richard, ambos tienen la misma visión del mundo y se suicidan por amargura y desesperación. Virginia no nos regala la enseñanza, si no que nos hace ir en su búsqueda, sólamente quien entienda el significado de la muerte de Septimus y por tanto de Richard el poeta, puede realmente darse cuenta de que en la vida pasan cosas malas y que el suicidio no es capaz de cambiar tus propias circunstancias, sólo dejas cosas pendientes.

 

En cuanto a la relación y comparación entre la novela y la película los descritos anteriormente son los aspectos más importantes. A pesar de que Las Horas está basada no en La señora Dalloway sino en la novela de Michael Cunningham, la forma en que Daldry (director del film) nos ofrece la obra nos lleva a una identificación relativamente fácil de la acción y los personajes que aparecen en la película y en la novela de Woolf.

 
 
dallowayhours
14 January 2009 @ 09:43 pm



 

En resumen, lo que libro y película quieren decirnos es que hay que darle la importancia justa al tiempo; tenerlo en cuenta pero no pasarlo pensando en él o nos perderemos todo lo que en la vida importa que son los sentimientos hacia los demás, no importa a quién ames, ni cómo lo ames, ni en qué medida, lo importante es la pureza de esos sentimientos y el disfrute de ellos en vida. Apreciar las cosas que nos da la vida es lo importante, cuando uno no lo hace está perdido y cuando ya no hay vuelta atrás y el propio individuo se ha dado cuenta de su error y ha tomado conciencia de la muerte, a veces éste considera que debe hacer cualquier sacrificio por los demás por macabro u oscuro que sea, siendo ésta la razón que verdaderamente le lleve a suicidarse y no los problemas que le plantea la vida, problemas hechos para ser superados de la forma que uno crea oportuna, como hizo Laura Brown. Al fin y al cabo lo único que acaba quedando en este mundo son los sentimientos más profundos y ¿cuál puede ser más profundo que el amor?

"Querido:
Estoy segura de que me vuelvo loca de nuevo. Creo que no puedo pasar por otra de esas espantosas temporadas. Esta vez no voy a recuperarme. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme. Así que estoy haciendo lo que me parece mejor. Me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todos los aspectos todo lo que se puede ser. No creo que dos personas puedan haber sido más felices hasta que esta terrible enfermedad apareció. No puedo luchar más. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y sé que lo harás. Verás que ni siquiera puedo escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte que… Todo el mundo lo sabe. Si alguien pudiera haberme salvado, habrías sido tú. No me queda nada excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por mástiempo.
No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que lo hemos sido nosotros.

V."

 

 
 
 
 

Advertisement

Customize